Lo nuevo de Paul Smith va sobre cuatro ruedas

Land Rover puede presumir de tener entre sus fanáticos a lo más granado de la sociedad británica. Sin ir más lejos, Isabel II es una seguidora confesa de la firma británica. Y si en la nobleza cuentan con el visto bueno de la reina, el rey de la moda británica, Sir Paul Smith, también presume de haber conducido unos cuantos modelos de la casa: “El Defender es un icono británico, del cual estoy excepcionalmente orgulloso”, comenta. “Tengo un Defender en mi residencia del campo en Italia, por lo que lo considero el vehículo ideal para este tipo de terrenos”.

Imagen exterior del Land Rover Defender by Paul Smith. © D.R.
Imagen exterior del Land Rover Defender by Paul Smith. © D.R.

El diseñador inglés ha colaborado con el departamento Special Vehicle Operations para la creación de un modelo exclusivo del Defender en el que le pone su particular sello. Inspirándose en la campiña y en los Defender empleados por las Fuerzas Armadas, ha ‘confeccionado’ un vehículo único hecho al gusto de Smith.

27 colores distintos se han empleado en la 'confección' de este exclusivo Defender. © D.R.
27 colores distintos se han empleado en la ‘confección’ de este exclusivo Defender. © D.R.

Lo primero que llama la atención de este curioso Defender es su carroza llena de color, puro ADN del creador. Se han empleado un total de 27 distintos en el exterior: “Quería colores muy intensos, pero al mismo tiempo, que combinaran entre sí y dieran un resultado sorprendente”.

Imagen interior en la que se aprecian las telas de Maharam, así como las pieles negras y sus costuras azules. © D.R.
Imagen interior en la que se aprecian las telas de Maharam, así como las pieles negras y sus costuras azules. © D.R.

El interior está lleno de detalles: las pieles en negro se han rematado con costuras azules, las telas son de la compañía americana Maharam, el reloj se ha sustituido por un tablero diseñador por Paul Smith y una abeja pintada a mano luce en el techo del Defender en referencia a la campiña inglesa. A esto hay que añadir que se han respetado los elementos tradicionales de este modelo, como los espejos retrovisores, las manillas de las puertas y las ruedas, a las que el diseñador quiso darles un aire más contemporáneo escogiendo un acabado satinado: “Mis diseños son conocidos por su atención a los detalles, así que no quería que este Defender fuera distinto en este sentido”.

La firma de Paul Smith luce en la carrocería del Defender de Land Rover. © D.R.
La firma de Paul Smith luce en la carrocería del Defender de Land Rover. © D.R.

Además de este modelo, la firma ha anunciado la creación de otras tres ediciones especiales del Defender: Autobiography, Heritage y Adventure. Eso sí, aunque estos también presuman de estilo, nada como el que lleva el sello de Paul Smith.

La catedral de Sevilla inspira lo nuevo de Giorgio Armani: Acqua di Giò Profumo

Además de moda, yo también escribo de cuidados. Y dentro de este campo, el de las fragancias es uno de los que más me interesa. ¿No es este uno de los rasgos que más define a una persona? ¡Cuantas veces nos vienen a la memoria de golpe un collage de imágenes al reconocer un olor!

El negro se impone en Acqua di Giò Profumo. © D.R.
El negro se impone en Acqua di Giò Profumo. © D.R.

Pues bien, hay un nombre que se escribe con letras de oro en la perfumería mundial. Y es español. Alberto Morillas es el responsable de alguno de los aromas más importantes de los últimos 30 años. En las webs especializadas cifran en más de 170 las fragancias que ha creado y entre ellas encontramos verdaderos iconos como es Acqua di Giò de Giorgio Armani, una referencia cuya fórmula no se ha modificado desde su creación en 1996. Un perfume perfecto que nació del diálogo creativo entre el propio Armani y Morillas.

Alberto Morillas, posiblemente el creador de fragancias más importante del mundo. © D.R.
Alberto Morillas, posiblemente el creador de fragancias más importante del mundo. © D.R.

Ahora el reto era otro. Tras años de colaboración entre estos dos creadores, se le propuso a Morillas desarrollar una nueva versión de Acqua di Giò: “Se trata de responder a una nueva masculinidad”, afirmaba en nuestro encuentro hace unas semanas en Madrid con la presentación de su nueva obra, Acqua di Giò Profumo.

Llamado a convertirse en otra de las obras maestras de Morillas y Armani, no podemos pasar por alto la primera idea que pasó por la mente del sevillano: “Pensé en el olor a incienso de la catedral de Sevilla”. Sí, lo nuevo de Armani se basa en la capital andaluza. A partir de ahí, este nariz de fama internacional que reconoce que vive en su estudio, ha formulado una potente y elegante fragancia con notas de romero con un final mineral y amaderado.

Acqua di Giò, un clásico imbatible desde 1996 que también salió de la mente creativa de Morillas. © D.R.
Acqua di Giò, un clásico imbatible desde 1996 que también salió de la mente creativa de Morillas. © D.R.

Puede ser un perfume para todo el día, pero también se puede combinar con su ‘hermano mayor’: Acqua di Giò para la mañana y Profumo para la noche. Como destaca Morillas: “No hay que privarse de tener más de un perfume, puede haber una fragancia para cada momento”. De hecho, el frasco (el “primer embajador” en palabras de Morillas), es idéntico al de 1996 sólo que en este caso el negro se impone, en referencia a la roca volcánica, otras de las ideas que navegan en su fórmula y a la que le pone rostro el modelo Jason Morgan.

Jason Morgan es la imagen del último lanzamiento de Giorgio Armani. © D.R.
Jason Morgan es la imagen del último lanzamiento de Giorgio Armani. © D.R.

Morgan materializa el “acto de seducción” que según Morillas es un perfume. Ese “mensaje abstracto” imposible de analizar pero que nos acaba definiendo.

Este post es el mejor resumen de la historia reciente de la moda masculina que vas a leer nunca

Lo bueno de emprender proyectos como la exposición ‘Man In Progress’ es que sus vidas superan siempre lo esperado. Van mucho más allá de lo que se planifica sobre papel en el primer momento. Y una vez concluidos, te siguen dando sorpresas. Son como un hijo.

Esto es lo que me pasa con la retrospectiva sobre moda masculina que ocupó el Museo del Traje en el último cuatrimestre de 2014. Quedaba pendiente una conversación con uno de los protagonistas que pasó más desapercibido. Para mucha gente el nombre de Felipe Salgado no les suene a nada. Hay que ser muy fashion insider para ponerle rostro a este visionario personaje. Y en GQ se lo pusimos.

Felipe Salgado, uno de los personajes más interesantes y desconocidos de la moda española. © D.R.
Felipe Salgado, uno de los personajes más interesantes y desconocidos de la moda española. © D.R.

Fue Marta Blanco, la otra comisaria de la exposición, quien descubrió las maravillas que escondía Salgado en su armario y quien le convenció para que participara en esta retrospectiva sobre la moda masculina. Tuvimos claro desde ese momento que sin él estaría incompleta la muestra.

La labor del periodista es resumir, escoger las mejores partes y conseguir ajustarse al espacio respetando al máximo la intención del personaje. Eso debería haber hecho con él pero, sinceramente, me veo incapaz de resumir lo que él dice. Así que os dejo directamente con su entrevista. Hay respuestas largas que se pueden hacer un mundo a primera vista, pero su contenido merece mucho la pena. Espero que os suceda como a mí, me he quedado con ganas de mucho más.

ER: Como testigo principal de estos veinte últimos años, ¿cuál crees que ha sido la evolución de la moda masculina en las dos últimas décadas?
Felipe Salgado: En mi opinión ha sido mayor y más significativa que la femenina, porque ha conseguido impregnarse de más elementos: lo deportivo, el street style, las subculturas juveniles de la mitad del último siglo o una silueta más femenina, más entallada y ajustada al cuerpo, como los trajes slim fit.

Interior del showroom de Felipe Salgado. © D.R.
Interior del showroom de Felipe Salgado. © D.R.

ER: ¿Y cuál crees que va a ser el futuro?
F.S: Creo que pasará por un diálogo entre estos aspectos más progresistas de la moda conquistados en las últimas décadas con otros más clásicos y tradicionales, como los valores de una buena sastrería artesanal, zapatos hechos a mano o materiales y acabados de alta calidad. Por ejemplo: una estética deportiva unida a una sastrería de calidad. Nada me parece más revolucionario que lo que hicieron los mods, mezclando una parka militar con un traje impecable y a medida. Raf Simons es un buen ejemplo de esta convergencia, mezclando elementos punks con otros tradicionales, como la alta sastrería de toda la vida.

Con el tiempo el hombre aceptará cada vez lenguajes más extremos y valorará más lo artesano y la calidad.

ER: ¿Quiénes han sido los protagonistas de estos 20 últimos años? (diseñadores, pero también si consideras estilistas, modelos…).
F.S: Aquí me voy a explayar, porque hay muchos a quien nombrar.

De diseñadores nombraría a Jean Paul Gaultier, por ser el primero en poner a un hombre con falda en la pasarela. También los diseñadores japoneses por su acercamiento totalmente diferente a la vestimenta masculina tal como la conocíamos en Europa hasta su llegada a principios de los 80. Helmut Lang y Raf Simons por delante de Hedi Slimane, en la segunda mitad de los 90. De hecho Slimane no era aún diseñador –trabajaba como asistente de Jose Levy–, y no inventó ni cambió nada que no estuviera ya hecho antes por otros. Fue Raf Simons el primero en hacer trajes slim fit para modelos jovencísimos y escuálidos, inspirado por movimientos culturales juveniles y musicales recientes. Las últimas grandes revoluciones en la moda masculina han sido Kim Jones y Rick Owens. El primero por llevar una estética hooligan a la pasarela, el segundo por su radicalidad y sus vestidos para hombre. Mis dos casas preferidas –pero no de los 20 últimos años sino anteriores–, son Hermès y Martin Margiela. Hermès sigue en primerísima división.

También encuentro absolutamente crucial en el desarrollo de la imagen masculina contemporánea el trabajo de algunos fotógrafos como Bruce Webber, Willy Vanderperre o Alasdair McLellan.

En cuanto a estilistas destacaría a Panos Yianapis, Ray Petri, Olivier Rizzo, Jodie Barnes o Nicola Formichetti.

Modelos como Marky Mark en las campañas de Bruce Webber para Calvin Klein, o Tony Ward. También a Tanel Bedrossiantz, muso de Gaultier y primer modelo que en los ochenta se atrevió a comportarse como una chica sobre la pasarela, con descaro y mucho arte.

Artistas y cineastas como Larry Clark, Harmony Korine, Wolfgang Tillmans o (anteriormente) Andy Warhol.

Y, por supuesto, la importancia estética y actitud de músicos como Pet Shop Boys, Lou Reed, Patti Smith o James Blake; o las bandas de ska como The Specials.

ER: Tu colaboración con Man in progress ha sido fundamental para esta muestra. ¿En qué momento decides emprender la colección?
F.S: No fue meditado. Nunca pensé en hacer una colección. Se dio de forma natural y espontánea; había piezas de las que me ‘enamoraba’, y que compraba y guardaba por un impulso emocional y estético que podía tener cuerpo de colección, sí.

Cuando empecé con el showroom, en 1999, en cada colección había algo de lo que no quería desprenderme. Más tarde me di cuenta de que todas esas prendas que había archivado tenían elementos comunes: un discurso y una línea común.

ER: ¿Qué pieza es para ti la más destacada de tu colección?
F.S: La bomber de camuflaje con parches estilo punk (otoño-invierno 2001) y la parka mod con la portada de New Order pintada a mano (otoño-invierno 2003, de la colección dedicada al mítico diseñador gráfico Peter Saville); ambas de Raf Simons.

ER: ¿Qué te mueve a la hora de coleccionar?
F.S: La pieza y su creador deben aportar algo nuevo, algo que no existiera antes. Tiene que tener fuerza, alma y expresividad; un lenguaje propio y nuevo.

 

Última sala de 'Man In Progress' donde se podía admirar el traje denim de Maison Martin Margiela, el chándal de Bernhard Willhelm y el vestido camiseta de Kim Jones, los tres de la colección particular de Felipe Salgado. © D.R.
Última sala de ‘Man In Progress’ donde se podía admirar el traje denim de Maison Martin Margiela, el chándal de Bernhard Willhelm y el vestido camiseta de Kim Jones, los tres de la colección particular de Felipe Salgado. © D.R.

ER: Analizando tus piezas, hay muchas prendas adquiridas cuando los diseñadores casi no eran conocidos. ¿En qué te fijas o cuál es el secreto para conseguir localizar a los futuros protagonistas de la moda?
F.S: Es sencillo pero hay que ser muy estricto: criterio bien formado y rigor. Guiarme sólo por mi instinto personal y nunca jamás por los hypes de cada momento. Ser poco tendencioso. Busco a creadores con un mundo propio y una manera de expresarlo única y nueva. Decía Helmut Lang: “La moda tiene que ser moderna” y yo lo suscribo absolutamente sin descartar jamás la historia. Diana Vreeland también decía: “Elegance is refusal”, porque elegir es dejar cosas atrás.

Ya que mencionas a los futuros protagonistas, quería hacer mi quiniela personal de nombres de ahora que me interesan: el tricot minimalista de Biel·lo, los zapatos hechos a mano deMonge Studio y la exquisitez de Gabriela Coll.

ER: ¿Crees que el papel de revistas como GQ ha sido fundamental en esta ‘revolución masculina’?
F.S: Sí, hacen avanzar la moda de hombre. GQ fue la primera revista que no necesitó una mujer desnuda o sensual en su portada para despertar el interés y que parecía poner el foco en la moda masculina más que en lo masculino como identidad sexual.

 

Tristana: superlujo a la española

En los últimos años hemos demostrado que podemos hacerlo muy bien en el sector retail. Basta ver el éxito de Inditex, Mango o Desigual (por citar los tres ejemplos más potentes) para entender por qué España figurará en los libros de historia de la moda cuando se haga referencia a la revolución que sufrió este campo a principios del siglo XXI.

Con Tristana nace el superlujo 'made in Spain'. © D.R.
Con Tristana nace el superlujo ‘made in Spain’. © D.R.

Con Delpozo como punta de espada, nuestro país empieza a figurar ahora también en una posición destacada en el superlujo. A esto le siguieron propuestas como Pedro del Hierro Madrid y ahora se incorpora una más en el sector masculino: Tristana.

Nos faltaba un proyecto interesante en la moda hombre que apostara por la calidad costara lo que costara y ya ha llegado. El diseñador Goyo Fernández, fundador de Just One, y el emprendedor y fundador de dommo.x, Agustín Vivancos, son las dos brillantes cabezas que están detrás de esta nueva firma que acaba de iniciar su andadura en el exclusivo Club Matador de Madrid.

Esta es la americana Limited Edition de la que parte toda la colección de Tristana. Sólo se confeccionan 15 chaquetas como ésta. © D.R.
Esta es la americana Limited Edition de la que parte toda la colección de Tristana. Sólo se confeccionan 15 chaquetas como ésta. © D.R.

La prenda estrella, y pieza por la que han empezado a desarrollar la marca, es la chaqueta #415, la chaqueta de cashmere más ligera del mundo: sólo pesa 415 gramos. El secreto de esta pieza es la exquisita selección de materiales (cashmere para verano y una combinación de cashmere y visón para invierno) que hace de esta pieza un producto único en el mundo.

Por el momento se trata de una propuesta muy reducida que se basa en una chaqueta de cuadros de edición limitada a partir de la cual se desarrolla el resto de la colección: cinco diseños idénticos en azul klein, navy, dark blue, gris y verde. Su estructura, sin forro, entretela u hombreras, es la otra clave de esta maravilloso producto. Y no podemos pasar por alto sus detalles: el hombro napolitano, la cerillera o los ojales en forma de lágrima, una reivindicación de la sastrería clásica que forma parte del ADN de la firma.

No busques el nombre de la firma, se esconde en su bolsillo. Lo que se exhibe es la calidad del tejido. © D.R.
No busques el nombre de la firma, se esconde en su bolsillo. Lo que se exhibe es la calidad del tejido. © D.R.

La venta de momento es por invitación en los trunk show que van a organizar (el primero fue en el Club Matador) donde se podrá conocer el producto de primera mano y coger las medidas del cliente ya que, otra de las caras de Tristana es su elaboración artesanal y a medida: en cuatro semanas tendremos nuestras chaquetas. A partir de ahí se mantendrá la relación con los clientes a través de la web www.tristanamad.com y en los exclusivos puntos de venta donde se podrá encontrar la firma a nivel mundial. Su precio rondarán los 3.000 €.

Y, por último, no busques el logo en la prenda. Su etiqueta con el nombre de la firma (nombre también de la hija de Goyo)  se esconde en el bolsillo interior de la chaqueta, una prueba más de que lo que importa en Tristana es la calidad.