The Perfect Son: descubrimos los mejores bóxer del mundo

Podría comenzar hablando del elevado precio de estos bóxer y centrarme en su exclusividad, pero cuando alguien dedica tanto cariño a un proyecto no parece elegante tratar este tema nada más empezar. Lo dejaré para más adelante, cuando se entienda qué tenemos entre manos.

El mejor bóxer del mundo tiene acento español. © Daniel Riera
El mejor bóxer del mundo tiene acento español. © Daniel Riera

No hace ni un año que José Jiménez se embarcó en un proyecto muy singular: The Perfect Son. Ni más ni menos que reivindicar una elegancia sobria y masculina para la ropa interior. Algo así como llevar la sastrería al mundo underwear. Que no sólo seamos elegantes cuando nos vestimos, sino también cuando nos desvestimos. Y eso no es una tontería ya que la ropa tiende a embellecer nuestra silueta, así que cuando nos la quitamos no está demás haberle prestado algo de atención a los paños menores.

Toca cuidar nuestra ropa interior tanto o más que la exterior. © Daniel Riera
Toca cuidar nuestra ropa interior tanto o más que la exterior. © Daniel Riera

The Perfect Son, según cuenta José, nación en una playa de Alicante (su lugar de origen aunque reside actualmente en Barcelona). Fue allí donde, inspirado por una insignia de su abuelo, decidió ponerse al timón de este barco: “La idea surge de ver que en el mercado no había nada parecido”, me escribe por mail. “Además de su calidad, quería que fuese algo muy especial, como  una pieza de museo que te pongas sólo en ocasiones especiales y te dé seguridad”. Y ojo, que una ocasión especial puede ser cualquier día.

Siempre hemos apostado por la sencillez y The Perfect Son eleva esta idea a su máximo exponente. © Daniel Riera
Siempre hemos apostado por la sencillez y The Perfect Son eleva esta idea a su máximo exponente. © Daniel Riera
Detalle del packaging de The Perfect Son. © Daniel Riera
Detalle del packaging de The Perfect Son. © Daniel Riera

El secreto de esta firma es, por una parte, su sencillo diseño que se declina en ocho modelos distintos. Los cinco primeros están nombrados del 1 al 5, mientras que los tres más originales (en cuanto a su diseño y estampado) son Night Out (el único negro), Day Off (de perfil más deportivo) y Libertine (los más guerreros). Por otra, la especial atención que prestan a los detalles: los botones son de nácar y los textiles provienen de Thomas Mason. Sí, todo recuerda a la sastrería más tradicional, de ahí que dé la sensación que cuando te los pones acabas con la misma cara de satisfacción que cuando te pruebas un traje a medida por primera vez: sabes que ese es tu mejor tú.

Modelo Night Out para las noches más especiales... o no. © Daniel Riera
Modelo Night Out para las noches más especiales… o no. © Daniel Riera

Con una impecable tienda online que sigue los dictados blancos y negros de la firma (nada chirría, todo es armónico), un packaging para coleccionar que incluye un cojín perfumado y con puntos de ventas como Colette y clientes en Nueva York, Londres o Japón, no es de extrañar que The Perfect Son se haya llegado a colar incluso en los Goya. Son cosas del trabajo bien hecho.

¿Y cuánto cuestan? ¿Acaso importa? El mejor bóxer del mundo cuesta 210 € y merece la pena.

Roger Federer es tan elegante que juega al tenis en traje

En la Caja Mágica se juega al tenis; en la residencia del embajador de Francia se juega al tiny tennis. La idea fue de Moët & Chandon y el anfitrión uno de los mejores tenistas de todos los tiempos y, posiblemente, uno de los que más estilo ha demostrado dentro y fuera de la pista. Roger Federer fue la estrella invitada de la fiesta más exclusiva de esta edición del Mutua Madrid Open. Sólo 70 invitados pudimos conocer en primera persona al actual número dos del tenis mundial en una cita que comenzaba cuando el sol empezaba a ponerse.

Elena Anaya y Roger Federer: estilo y arte sobre la pista de tiny tennis. © D.R.
Elena Anaya y Roger Federer: estilo y arte sobre la pista de tiny tennis. © D.R.

En la Caja Mágica se juega en pantalón corto; en la residencia del embajador de Francia se juega de traje y con un vestido de Dior. Federer fue el encargado de llevar el dos piezas y Elena Anaya, la otra estrella de la fiesta, de una de las creaciones más espectaculares de Raf Simons. Cumplir la etiqueta siempre es algo fundamental cuando uno cruza la puerta de este palacete en la calle Serrano.

Vista general del jardín de la residencia del embajador de Francia con la pista de tiny tennis al fondo. © D.R.
Vista general del jardín de la residencia del embajador de Francia con la pista de tiny tennis al fondo. © D.R.
Teresa Barrios y Roger Federer, dos buenos compañeros de foto. Look: americana de Scalpers; pañuelo de Avellaneda; gafas Moscot; camisa de Belgrave; vaqueros de H&M y náuticos de Saint Laurent. © D.R.
Teresa Barrios y Roger Federer, dos buenos compañeros de foto. Look: americana de Scalpers; pañuelo de Avellaneda; gafas Moscot; camisa de Belgrave; vaqueros de H&M y náuticos de Saint Laurent. © D.R.
A punto estuvimos Mayte de la Iglesia y yo de ser pareja de tiny tennis. © D.R.
A punto estuvimos Mayte de la Iglesia y yo de ser pareja de tiny tennis. © D.R.

Y si en la Caja Mágica se decantan por las bebidas isotónicas, en este pequeño rincón galo los benjamines de Moët & Chandon eran los reyes absolutos de la fiesta. La firma de champán convocaba a una relajada tarde donde la atracción principal era un pequeño torneo de dobles de tenis en el que los finalistas se enfrentarían a la pareja Anaya-Federer. Y fue Juan Ramón Lucas el que tuvo la suerte de verse las caras con ellos… aunque, como era de esperar, perdió. Si alguien pensaba que Federer se perdería en unas distancias bastante más pequeñas a las que acostumbra, sí, se equivocaba, porque con un impecable estilo (y en traje) liquidó el partido sin dejar más opciones a sus contrincantes.

Roger Federe, Elena Anaya, Nuria Roca y Albert Costa. © D.R.
Roger Federe, Elena Anaya, Nuria Roca y Albert Costa. © D.R.

Hay cosas que se saben desde el principio: que una fiesta con Moët & Chandon va a ser un éxito y que pretender ganar a Federer es algo reservado a unos pocos… muy pocos.

Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri, las dos mentes brillantes que están detrás del impecable hombre de Valentino

Desde que se conocieron en los años 80 en una estación de tren en Florencia, Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri tuvieron claro que estaban llamados a hacer algo grande. Y al final pueden decir que lo han logrado.

Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri tras su último desfile. © InDigital
Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri tras su último desfile. © InDigital

Me da pudor escribir estas palabras sobre dos de las mentes más privilegiadas de la moda actual pero vale la pena recordar la trayectoria de ambos creadores que, tras años en Valentino, en 2008 fueron por fin ascendidos de la división de accesorios a la dirección creativa de la firma con el beneplácito de su fundador. Y esto es una suerte que no todos pueden decir: Hubert de Givenchy no comenta el trabajo de sus sucesores y el propio Valentino no tuvo problemas en criticar públicamente a su sucesora, Alessandra Fachinetti.

La obra de Esther Steward inspira la primera parte de la colección de Valentino para el próximo invierno. © InDigital
La obra de Esther Steward inspira la primera parte de la colección de Valentino para el próximo invierno. © InDigital

Pero en este caso no fue así. El patrón del Blue one se sorprendió en un primer momento al conocer que aquella chica medio gótica que había conocida iba a ser la encargada de, junto con Piccioli, tomar las riendas de un negocio que parecía desbocado. Y el rumbo no pudo ser más exacto.

Los diseñadores han conseguido crear una de las firmas de referencia en la moda masculina. © InDigital
Los diseñadores han conseguido crear una de las firmas de referencia en la moda masculina. © InDigital
Detalle de la chaqueta. © InDigital
Detalle de la chaqueta. © InDigital

Si en la mujer le dieron la vuelta a la firma recurriendo a los bordado, los vestidos largos y las formas bizantinas, en el hombre lo tuvieron más fácil… o más difícil, según se mire. La línea masculina había sido abandonada durante años a su suerte y ellos, que tienen una idea muy clara del negocio, vieron un filón perfecto para marcar su nuevo ADN.

Las mariposas de este verano se repiten en la colección de invierno creando una coherencia temporal en la firma. © InDigital
Las mariposas de este verano se repiten en la colección de invierno creando una coherencia temporal en la firma. © InDigital

Rápidamente ascendieron al top de las firmas masculinas. Su apuesta por el denim (“siempre nos gusta sacar un look en denim” me contaban los creadores en Venecia en una de las pocas entrevistas que conceden a la prensa), sus formas arquitectónicas, su pasión por el cine, el toque femenino y sensible que le dan a sus looks y el estampado camuflaje han conseguido desarrollar una identidad fortísima que ha llevado a la línea masculina de Valentino a ser una de las marcas más deseadas.

El búho de Animalia de este invierno se repite como recurso iconográfica del invierno 2015. © InDigital
El búho de Animalia de este invierno se repite como recurso iconográfica del invierno 2015. © InDigital

A esto hay que sumarle un nuevo desarrollo de negocio en el que se ha apostado por tiendas independientes de hombre (de la mano de David Chipperfield) y hasta una fragancia (con la llegada de Pierpaolo y Grazia se renegociaron estas licencias que al final acabaron en manos del grupo Puig encargados de desarrollar los aromas de esta nueva etapa).

El top argentino Nicolás Ripoll, uno de los favoritos de Piccioli y Chiuri, fue fiel a la firma y lució uno de sus famosos trajes de cuadros. © InDigital
El top argentino Nicolás Ripoll, uno de los favoritos de Piccioli y Chiuri, fue fiel a la firma y lució uno de sus famosos trajes de cuadros. © InDigital

¿Y por qué hablar de esto? La idea me ha surgido tras su último desfile. Lo que vimos sobre la pasarela ha resultado un resumen de todos estos años: del camuflaje a los animales de este invierno, las mariposas del verano que viene o los cuadros que pueblan sus trajes. Todo ha estado presente en esta propuesta, además de la faceta artística que venía de la mano de la artista Esther Stewart, autora de las formas geométricas que poblaban las primeras salidas del show.

Una de las fantasías que proponen en Valentino tiene que ver con el espacio. © InDigital
Una de las fantasías que proponen en Valentino tiene que ver con el espacio. © InDigital

Esta vía de escape que me supone esta bitácora me gusta aprovecharla para descubrir nuevas firmas o rendir un homenaje a mis pasiones más secretas y una de estas últimas son los desfiles de Valentino. Si alguien todavía no se ha parado a analizarlos, debería reservar una tarde para profundizar en una de las propuestas más apasionantes e importantes de la moda masculina actual.

Olvida el antiguo Valentino. Desde hace cinco años esta firma es otra cosa. Y está muy bien.