Hay que volver a Las Rozas Village

Me cuesta comenzar este post porque tampoco sé qué contar de Las Rozas Village que pueda sorprender a estas alturas. ¿Quién no ha estado alguna vez allí? ¿Quién no se ha paseado por sus elegantes calles y quién no ha acabado comprando algo porque no hacerlo era perder una oportunidad de oro?

El espíritu navideño ya se ha adueñado de Las Rozas Village.
El espíritu navideño ya se ha adueñado de Las Rozas Village.

La semana pasada volví a repetir ese paseo, un recorrido que casi me conozco de memoria desde que acudía allí con mis padres. Y digo casi porque quizás lo más entretenido de Las Rozas Village es que siempre sueles encontrarte con algo nuevo.

Scalpers acaba de abrir su pop up store.
Scalpers acaba de abrir su pop up store.

En esta ocasión, la mayor novedad es la pop up store que ha inaugurado recientemente Scalpers, un espacio decorado con ladrillo visto donde descubriremos todo el universo de esta marca española de referencia si hablamos de sastrería.

Obligatorio siempre una parada en Hackett.
Obligatorio siempre una parada en Hackett.

Cerca de ésta se encuentra también otro de mis espacios favoritos (para qué negarlo): la tienda de Hackett. Allí me han pasado cosas como encontrar un chaleco que no compré en su momento y que se me quedó grabado en la mente. Sí, aquello de “¿por qué no me compraría eso?” lo pude solucionar allí.

Aunque la gran novedad quizás sea su nueva decoración navideña. Un gran cartel felicitando las fiestas ocupa el espacio que en verano reservan para su espectacular terraza con vistas sobre la Sierra.

Sandro, otra de las firmas que animan las compras en Las Rozas Village.
Sandro, otra de las firmas que animan las compras en Las Rozas Village.

Y puestos a disfrutar de todo, mi consejo es que no podemos irnos sin hacer una visita a la nueva tienda de Sandro… ¿acaso existe alguien que no sienta pasión por la firma parisina?

Roger Federer es tan elegante que juega al tenis en traje

En la Caja Mágica se juega al tenis; en la residencia del embajador de Francia se juega al tiny tennis. La idea fue de Moët & Chandon y el anfitrión uno de los mejores tenistas de todos los tiempos y, posiblemente, uno de los que más estilo ha demostrado dentro y fuera de la pista. Roger Federer fue la estrella invitada de la fiesta más exclusiva de esta edición del Mutua Madrid Open. Sólo 70 invitados pudimos conocer en primera persona al actual número dos del tenis mundial en una cita que comenzaba cuando el sol empezaba a ponerse.

Elena Anaya y Roger Federer: estilo y arte sobre la pista de tiny tennis. © D.R.
Elena Anaya y Roger Federer: estilo y arte sobre la pista de tiny tennis. © D.R.

En la Caja Mágica se juega en pantalón corto; en la residencia del embajador de Francia se juega de traje y con un vestido de Dior. Federer fue el encargado de llevar el dos piezas y Elena Anaya, la otra estrella de la fiesta, de una de las creaciones más espectaculares de Raf Simons. Cumplir la etiqueta siempre es algo fundamental cuando uno cruza la puerta de este palacete en la calle Serrano.

Vista general del jardín de la residencia del embajador de Francia con la pista de tiny tennis al fondo. © D.R.
Vista general del jardín de la residencia del embajador de Francia con la pista de tiny tennis al fondo. © D.R.
Teresa Barrios y Roger Federer, dos buenos compañeros de foto. Look: americana de Scalpers; pañuelo de Avellaneda; gafas Moscot; camisa de Belgrave; vaqueros de H&M y náuticos de Saint Laurent. © D.R.
Teresa Barrios y Roger Federer, dos buenos compañeros de foto. Look: americana de Scalpers; pañuelo de Avellaneda; gafas Moscot; camisa de Belgrave; vaqueros de H&M y náuticos de Saint Laurent. © D.R.
A punto estuvimos Mayte de la Iglesia y yo de ser pareja de tiny tennis. © D.R.
A punto estuvimos Mayte de la Iglesia y yo de ser pareja de tiny tennis. © D.R.

Y si en la Caja Mágica se decantan por las bebidas isotónicas, en este pequeño rincón galo los benjamines de Moët & Chandon eran los reyes absolutos de la fiesta. La firma de champán convocaba a una relajada tarde donde la atracción principal era un pequeño torneo de dobles de tenis en el que los finalistas se enfrentarían a la pareja Anaya-Federer. Y fue Juan Ramón Lucas el que tuvo la suerte de verse las caras con ellos… aunque, como era de esperar, perdió. Si alguien pensaba que Federer se perdería en unas distancias bastante más pequeñas a las que acostumbra, sí, se equivocaba, porque con un impecable estilo (y en traje) liquidó el partido sin dejar más opciones a sus contrincantes.

Roger Federe, Elena Anaya, Nuria Roca y Albert Costa. © D.R.
Roger Federe, Elena Anaya, Nuria Roca y Albert Costa. © D.R.

Hay cosas que se saben desde el principio: que una fiesta con Moët & Chandon va a ser un éxito y que pretender ganar a Federer es algo reservado a unos pocos… muy pocos.